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CUÉNTAME DE CUANDO ERAS PEQUEÑA...

Y entonces,
llegaba el buen tiempo
del casi verano, como hoy
los días de parques
de bicicletas
de combas
de pelotas saltarinas...
Días de sombras
con helado de mandarina y menta
a la orilla del Duero...
Días de grillos y ranas, como hoy
días de largos paseos nocturnos
de refrescos/tormenta
lluvias torrenciales en diez minutos
corriendo Santa Clara.

Días de películas refugio
en el cine Barrueco
para contarnos...
Del que nos gustaba.
Días de juegos de niñas
de caras empolvadas en cromos
y flores con olor a naftalina.
Días de besos, de versos,
tímidos apuntes
en el papel del chicle
más duradero del mundo...

Y los días de verano, de las vacaciones
días plácidos, consentidos, perezosos
apretando el paso camino de la piscina
sofocados y felices
donde exhibíamos nuestros progresos
entre ahogadillas tirándonos en bomba
y salpicando al indeciso,como haces tú.
Subversivos días sin colegio
con postillas
orgullosas heridas de guerra
recuerdo de batallas por el descampado...
Días de madres con escotes
de padres en pantalón corto
con sandalias de penitente
mejor sin calcetines ¡por favor!
Días cálidos, remolones
días de siestas interminables
sin sueño y con cuento,
como hoy.

Por supuesto, le dedico este poema a mi Adriana, mi niña, la responsable de que lo escribiera. Y la que con orgullo en estos días lo publica en su blog, porque también tiene blog, pero lo siento, de momento sólo sus papis pueden leerlo.
Gracias amor.

LA REALIDAD EN LAS NARICES


La receta que me incluyó en tu piel
se burla de mi acento
canturrea mis olvidos
maldice mi nombre, mi apellido
fulmina mi biografía
apresa mis sueños
los destierra a puñados de mí.
La receta que me incluyó en tu sexo
es la misma que engulló, a cuántas...
Voluptuosas féminas acopladas a tu centro
vestidas de pasiones, encuentros en prosa rosa.
Yo, querido
te pongo la vida delante
la realidad en las narices
te azoto con mi mirada
te arrobo con mis apetitos
te enveneno con dulces y atractivos parlamentos
y te excito con mi desaire.

Porque mi receta
no proviene del lugar donde se tambalea el universo
proviene del terreno fortificado, lágrimas a fuego lento.
Porque el adorno que cuelga de mi alma
no es culinario, no es sanguinario
es vesicular, es visceral.
Es un trozo de tiempo
palpitante, purulento, fresco
y eterno.



ME OPERAS LA LOCURA

Si escribo desde las entrañas
no me mires entonces a los ojos
no entones baladas románticas
no digas que me inspiran
tus arranques de cantautor.
Estrangulé los versos que rimabas
rancios lamentos
en papel de caramelos de miel.

Me vendes la peli  de la redención
y me vendas los ojos sin anestesia.
Me operas la locura...

Y me hablas de terapias que huelen muy bien.
Pero ninguna perla suavizará
lo que vomitaré después de ti...

Yo escribo desde los ovarios
y mi útero ávido de versos
se burla de la falacia
del fantoche
del fatuo faldel.
Adiós...
El asco que me das
lo dejaré al sol
a ver si arde. 

UN ADORNO MUTILADO SUSPENDIDO EN LA NADA

Ya no sabes llamarme,
se te llenó la boca de perfumes de otras
de canciones de otras
recetas que engullir.

Yo, sólo te daba
verdad para beber
sexo salvaje sin temores en el desayuno
sinceridad en bocata para la merienda...

Ya no sabes llamarme
enfermaste de chuches
de muñecas rabiosamente teñidas
envueltas en marcas podridas
de explotación amarilla...

Me dijeron que eras tú
colgado de un...
Cuerpo perfecto,
un adorno mutilado suspendido en la nada.

No te vi
y tampoco te oiría
si supieras llamarme.


LA EXCUSA DEL COBARDE


Será que eres más bajo
será que eres más gordo
que estás más pálido
que más colorado...
Que no tienes trabajo
que no tienes dinero
que no te duchaste hoy
ni ayer...
Que eres azul
blanco
negro
rosa
amarillo...
Que te vieron
fumando
riendo
follando...
Siempre un cobarde apuntando 
con el dedo.
Será que llevas pañuelo
gafas
sombrero...
que juegas al fútbol
al béisbol
a la rayuela...
Un cobarde  levanta la mano
porque eres...
Lo que seas...
 saltando a la comba
  peinando muñecas.
Y eres bueno.


LA BUENA EDUCACIÓN


Ella levantó la cabeza
sonrió núbil, correcta, cordial.
-Eres una niña, bien educada...

Ella levantó la cabeza
sentía el viento, como una caricia
la alegría, timidamente en el alma
y el corazón al trote...

Él, levantó una mano
una respuesta.
Ella, levantó una flor
una pregunta...

Ella bajó la cabeza.
Tenía un dolor antiguo en las entrañas.


NUNCA ANTES DEL CAFÉ

A ti te pasa igual que a mí
necesitas peinarte las mañanas
arrimar tus pestañas a la ventana
ordenar tus pensamientos con perfume,
decirle al espejo
que por favor te reconozca.
A ti te pasa igual que a mí
no sabes renunciar
y temes que el pasado
sea indiscreto.
No soportas que te digan la verdad
antes del café...
A ti te pasa igual que a mí
abres la vida de par en par
te dejas conducir afuera
concedes una oportunidad
al vecino del segundo
al antipático que te da
con la puerta en las narices.
Y llegas a la calle del dolor
te convences de que
el sol lo cura todo
y te lanzas a la conquista terrenal
donde fluye, lo que todavía
duerme.

EN LA ORILLA DE LA REALIDAD

Una mujer busca
una mujer no alcanza.
Ha perdido la voz
ha perdido la casa
la flor, la fuente, la hoguera...
Ha llorado por mundos
nutridos de oradores
predicadores huecos
henchidos de avaricia.

Una mujer sola busca
una mujer no contamina.
Ha perdido la guerra
ha perdido la melodía
ha construído fantasías
que se caen
detrás
encima
al lado...
En la orilla de su realidad.

No sabe de amor
no sabe de placer
no sabe de gozos al oído
de susurros vespertinos
de improvisadas caricias...

Una mujer busca,
sola.

Una única dirección.

HOY TENGO QUE HACERME LA MUERTA

Dile a la vida que no estoy
hoy no,
no quiero que me vea
no quiero que me escuche
no quiero que me señale,
me de licencia.
No quiero
que mi olor a hembra enjaulada
le encamine
le de la pista
encuentre el rastro...
No quiero responder
no estoy,
que el mundo siga
sin mí.
No preguntas
no deseos
no plegarias
no besos...
No quiero verbos encantados de conocerse
no versos embadurnados en ternuras
en soluciones que me saturen de respuestas.
No más pronósticos certeros.
Quiero errores que se acerquen
que me respiren
que me beban
que me digan que no
que me contagien
que me perturben
que me dejen sin aliento...
Y después,
me penetren sin escrúpulos
sin aditivos colorantes ni perfumes.
Pero eso mañana
porque hoy
no estoy.
Hoy tengo que hacerme la muerta.

MAÑANA BROTARÁN AGUAS MESTIZAS

Atentos los heavys
los abogados
los cobardes
los corredores de fondo
los honrados
los saltimbanquis
los merodeadores
los premeditados suicidas
los que asesinan
los proxenetas
los relajados
los testigos...
Perturbados que se masturban
que fecundan las esquinas
putas, putos.
los que viven de la farándula
que entre bastidores turbios
desfilan su fracaso.
Atentos,
los hábiles conspiradores de lenocinio
que dejan ver la débil propaganda
que defecan en madres púberes
con hijas maduras
con abuelas que sudan
que fabrican abrigos
armarios,
que se arrodillan y fuman
y callan
y vomitan
y después lloran.
Atentos también,
los que quieren lavar las conciencias
purgar las viles comisiones.
Mañana, brotarán aguas mestizas
no preguntes, observa
apunta, afina:
Vestiduras almidonadas
apolíneos cuerpos de saldo
derrotas consecuencia
abortos vespertinos
verdugos del futuro
correos de la muerte,
amantes de curvas sinuosas
ladrones con o sin guante
serviles transeúntes
glotones de carnes trémulas
folladores clandestinos
descarados buscavidas
enamorados que fornifollan también.
Bellos y bellas
que hacen el amor
operados, pornografiados...

Mañana, brotarán aguas mestizas
que habremos de beber.

SI TÚ QUIERES NO QUERERME MÁS...


Vete, vuela...
Contémplame desde ahí.
Si tú quieres no quererme más
que otro cuerpo, sobreviva en tí
te soñaré arrogante
te añoraré soberbio
te perdonaré esquivo.
Pero me curaré
de lo que crecerá entre nosotros.
No me cuidaré de la distancia...
Si tú no quieres quererme más
cuando arribes a otro cuerpo
la luz que te espere
ya no será la mía
la voz que te suspire
ya no será la mía
las uñas que arranquen
la esperanza...
Y contaré los pasos que te alejen
de mis rodillas.
Si no quieres quererme más,
que otra risa
te permita
que otra garganta
te consienta
que otras manos
te cosan, cuando vengas roto
por la vida.

Y HAN DE SEGUIR VIVAS

Me prestaron su voz
realicé el viaje.
Son las víctimas
que agotan sus preguntas
sin consuelo
que saben de mentiras piadosas
de lápidas
de cristales rotos
de humo y condenas.
También saben
de cadenas que se ríen
de las penas que son burla.
Son las víctimas que me prestan su voz
las que gritan soluciones
las que claman responsables
las que escupen
pierden el equilibrio
se levantan
y han de seguir vivas.
Ventilan sus sórdidos y hasta
sorprendidos y marchitos pensamientos
entre papeles, prietos, cansados, locos...
Una vorágine de torturadas palabras
de puerta en puerta
algunas malolientes, enfermas
palabras ultrajadas
palabras violadas
y detrás:
Las corbatas, los bigotes, las barbas, las calvas,
las mechas...
Abandonos de etiqueta
y portavoces de lo divino y lo humano:

¡Bienaventuradas las víctimas,
que aguantan!

UN GOCE MORTAL

Secuestra el pudor
vulnera el espacio
interroga a la voluntad.
Embriaga de noche lo cómplice
porque la entrega, es clandestina...
Libera a los verdugos del objeto,
a los reos del deseo
a las víctimas de la carne...
Esta cárcel,
premia a los proscritos
a los culpables.
Esta puerta, no es secreta.
Tomad aire, coged impulso, empujad,
desplegad vuestro acento...
Estáis dentro.
En la gruta
donde rendirse
donde regalarse
donde desplegar
los jugos agradecidos,
impúdicos,
libidinosos, sangrientos...
Venid, enfermos de fuego.
Venid...
Y lo voraz,
reclama lenguas sometidas
torturadas por placeres permitidos.
Y el instinto,
rezuma un apetito delirante.
Un goce mortal.
Que no mata, hiere.

YO TENÍA UNA AMIGA

Yo tenía un cariño
yo tenía un calor,
una confianza
una mano
una paloma
un abrazo.
Una sonrisa franca
una palabra sincera.
Yo tenía un campo de amapolas
en su frente.
Yo tenía una persona,
un ser humano.
Una playa en su casa
un puerto en su jardín
un abrigo en su pecho.
Yo tenía el aplauso
la crítica que dolía,
aprendiendo...
Yo tenía una amiga,
la llamaba
y se daba la vuelta,
la miraba
y trotaba a mi encuentro,
la pensaba
y se colaba en mi cuarto.
MI AMIGA DEL ALMA,
SE HA IDO.
Hace días que no está.
Hace meses que me ha muerto.
Hace muchas lunas
y más soles
que no me dice nada;
y tampoco ha dicho adiós.
No sé si matarla yo también,
porque ella resucitarme
parece que no quiere.

FE CIEGA, MUDA Y SORDA...

Dedicado a los poetas, que en estos días, cantan/cuentan de lo suyo, reclaman de lo nuestro y ponen las entrañas al servicio de la lírica.


Todavía no sé
si iré a por el hielo
que darle de comer a mis entrañas.
Es que algo me abrasa
es que ardo
y no tengo ni idea
de como acabar con tanto calor...
He probado a escribir

sólo con mayúsculas
a dejar fermentar las consonantes,
permitirle a las vocales el capricho
de comerse el corazón...
El de cualquiera.
Pero hasta ahora
no me he curado del ardiente suplicio
del endiablado escozor.
Algo me muerde
algo me pellizca
algo me amarga
me roe, me corroe, me desgasta...
Me involucra en la fe,
necesito tenerla,
embadurnarme de fe
ciega, muda y sorda.
Cantar penitente;
evocar al maligno
al benigno...

Y ahora vienes tú
y me dices que el hielo no es la solución,
que evite las corrientes,
y digo, las de aire???
y dices, no!!!

Las de las letras de moda.

LA DISTANCIA EXACTA

Desátame, despiértame.
Descúbreme...
Rompe el silencio que me ordena
la canción perpetua...
La sirviente adormecida
la anestesiada persona que soy
te ofrece su corazón,
cómelo.
Te ofrece su piel,
vístela.
Te ofrece su cordura,
atrápala...
Extiendo mi alma al resplandor del cielo
al fulgor del paraíso...
Constrúyeme en tu vientre
y átame a él...
Te amaré,
pero, resucítame.
Lánzame,
la sílaba certera al kilómetro exacto
donde derrito mis naves
donde recojo mi cuerpo...
Para habitar lo invisible,
sólo necesitas saber de mí
cuál es la distancia
que me separa, de tu respiración.

DEFENSA PROPIA


Si me dejas, te vestiré de viento
te llamaré Suspiro
te colgaré de mis pestañas
te regalaré el primer rayo de luna
te devolveré pura, santa, virgen, naufraga...
Te colmaré de arrumacos hogareños,
te vestiré de humana virtud
y permitiré que se te escapen,
mi nombre
y el nombre de todos los que reclamen su sitio.
Pero lo bello duele,
y lo feo y lo falso, y lo vivo duele...

Y el viento besó mi frente
dejó su sello, su rúbrica
dejó la máscara herida
la careta magullada
Instruído el acero
y su letra, escrita en verso.
Perpleja realidad que se enfrenta a la mentira.

De puntillas, silente, sigilosa, furtiva...
Abro la puerta.
A centímetros golpeo su nombre
arrastrando sílabas, lágrimas, sangre...
El laberinto de su palabra
ya no me confunde
ya no me desplaza
ya no me vence...

Y el brazo que sangra,
es el que perdió su espada.

¡DISIMULA!

El pan estaba duro
la mesa sin poner
las cortinas espesas
el aire descompuesto
el amor cortante y frío
Próspero el viento endiablado.
Si se mete el invierno
no me pidas besos
te daré alquitrán
no me pidas lágrimas
te daré islas de sal.
Si se mete el hambre
no me pidas caricias
te daré hiel.

No compro consejos porque dan pena y amargan la boca...

El pan duro
el pensamiento rancio
el vino agrio
la luz mortecina, agónica...
¡Baja la persiana! por favor,
que no vean mis ruinas.
¡Disimula!...

Tengo más que miedo, pavor.
Tengo más que angustia, zozobra...

El día estaba lento
el polvo estaba líquido
la palabra gaseosa
el espíritu enfermo
mohoso el razonamiento
la conciencia cenicienta.

Tengo vergüenza.
No abras la puerta
entrará la vida
y verán mis ruinas.

TODOS LOS HOMBRES QUE PRONUNCIARON MI NOMBRE

Todos los hombres que me amaron
medían el tiempo con una regla de latón,
medían el amor con una brizna de hierba,
medían el calor con la luz del mediodía
y me contaban cuentos,
cuando la luna besaba los labios al sol.
Los hombres que me amaron,
no eran los mejores amantes
expertos en Kamasutra,
no eran los más inteligentes
eruditos en lenguas muertas,
no eran los más guapos
los más fuertes
los más adinerados,
ni unos pobres de solemnidad.
Tampoco eran príncipes encantados.
Pero eran elocuentes oradores
en la lengua del silencio,
de los espacios entre suspiros...
Eran matemáticos del ritmo
cogidos a mis caderas
y músicos virtuosos
manejando mi instrumento.
Los hombres que me amaron
estaban de acuerdo,
me decían similares piropos
me miraban y reían casi igual,
mentían,
mordían,
y me prestaban su camisa
casi igual...
Los hombres que me amaron
dormidos, susurraban que era bonita...
Todos los hombres que pronunciaron mi nombre.
Supieron, que habían amado a una mujer.


EL AMOR ENCIMA DE LA ACERA

Vi sus hermosos ojos
el día que levantó la cabeza
el día de la pedrada.
Le ofrecí ayuda y esbozó
una tibia sonrisa dolorida, de esas que sangran.
Sentí, que necesitaba de mi...
Ayer caminé por la otra acera,
pero no pude evitar mirarle.
Me gusta como se mueve
como leve gira la cabeza,
me gusta sentir que está,
le gusta, sentir que estoy...
Quiero creerlo.
No ha perdido todo,
maneja un libro sucio, viejo y roto
con ternura.
Todavía no he escuchado su voz.
Tal vez sea un barítono poderoso
y me sorprenda cualquier tarde con un aria de Verdi...
Tal vez, un rico heredero en busca de su destino...
Los domingos no le veo
y estoy rara todo el día, no sé.
Pienso en tantas cosas...
Inquietantes, sórdidas, hasta románticas.
Pero, estoy contenta y animada
y tengo ganas de vivir.