LA HIJA LOCA (MIS SIENES FLORECEN MANZANILLA)

Grito palabras viejas
que desgastan las gargantas
dando penas con pan a los tristes
ocultando un sol metálico que se apaga sin excusa.

No puedo más.

Una mano desconocida
frena el pensamiento suicida
se aproxima lenta, segura, pertinaz.

Hay un sonido que perciben los valientes
me dice un sordo,
es, el que habré de escuchar por los siglos...

Quédate,
un mutilado abrillantando acera.
Quédate,
un alguien que todavía sueña:
crepúsculos gloriosos
madrugadas agitadas
mañanas exprimidas sin más.

Una  madre/abuela  asoma al terraplén
le preocupa
la hija loca que sacude mentiras.

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