AMORDAZADA

Sentir en el pecho un peso inmenso
saber que no puedes respirar sin el permiso debido
porque la nada fecunda en las cabezas ajenas
la mordaza asesina el pensamiento
y amenaza la semilla
la crítica muerta
la solidaridad, se despereza tras su letargo
parecen haber pasado siglos desde que fuimos libres.

La boca duele
los labios fecundos de ayer
son llagas macilentas, purulentas...
Los dientes atrapán sílabas poderosas
que cantan todavía antes de ser tragadas, atragantadas...

Dejemos el silencio para las horas de la derrota
y entonemos con la mirada libre
lo que somos, lo que fuimos, lo que queda por llegar.

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