De "`Poemas insomnes para curar a un murciélago herido"



Era buceadora cuando pronuncié tu nombre
era patinadora y el cabello me dolía
más que a ese tú cambiante y pinturero.
Era funambulista y melancólica en aquella
mañana tosca y profana.

Era toda yo
volvía en mí
me reconocía a pedazos
a palabras invencibles
de las que se abandonan cuando callados
los versos me piden memoria.

Era una mujer cantada en la sorpresa de tu cara
que mostraba la vida dormida en la piel
del norte.

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