NADA LO CURA ("Mis sienes florecen manzanilla")

El dramatismo cayo en picado
es fácil abstraerse de lo humano
contagiarse de lo divino
que luce tan bien y a todos gusta.
He comprendido que venga
quien venga a ponerse delante
nunca recobraré el color
de mis mejillas
y es que tengo sentimientos purulentos
de esos que amarillean las sienes
y por ahora
nada lo cura.
Vino una mujer soñada
miró mi cabeza detenida y escrupulosamente
dijo que el color no parecía alarmante
pero a mí no me convencen
las curanderas que visten de marca
y calman su avaricia con pulseras de quilates salvajes.
Yo me sé de tinta de calamar
lo que pasa en mí dentro
en mí centro y en los extremos,
lo sé, porque me lo gritan a la cara
los impertinentes espejos
en los que tengo la manía de mirarme,
también las muertas somos coquetas
qué se le va a hacer...

2 comentarios:

  1. Los quilates nunca son una buena presentación vengan de quién venga... me recordó a la novia cadáver.... besos

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  2. los espejos son buenos contestatarios.

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