ME VOY DE ESTE CUENTO

Cántame la canción que nos libere.
Y cuéntame un cuento.
Uno, donde nadie se acomode,
donde el amor llegue lento,
detrás del respeto.
Pasos que acaricien la alegría
de alcanzarte.
Que suave, se apoderen de la risa,
de la melodía de ser libres y completos.


Tú, me contaste uno antiguo,
rancio y verde.
La condena que enloquece a Cenicienta.
¿Dónde están las perdices,
que no quiere la princesa?
Yo no quiero un príncipe encantado
quiero encantarme con el príncipe.


Me voy de este cuento...
Hay un tren a las diez.


QUÉ SERÍA DE MI SIN TI, ANGEL GONZÁLEZ


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Me emociona verte, me emociona escucharte, tan lúcido siempre, tan humilde. Me haces mucha falta, aunque te siento
cerca y recurro a ti siempre...

"Así Era" de José Hierro


Canta, me dices. Y yo canto.
¿Cómo callar? Mi boca es tuya.
Rompo contento mis amarras,
dejo que el mundo se me funda.
Sueña, me dices. Y yo sueño.
¡Ojalá no soñara nunca!
No recordarte, no mirarte,
no nadar por aguas profundas,
no saltar los puentes del tiempo
hacia un pasado que me abruma,
no desgarrar ya más mi carne
por los zarzales, en tu busca.
Canta, me dices. Yo te canto
a ti, dormida, fresca y única,
con tus ciudades en racimos,
como palomas sucias,
como gaviotas perezosas
que hacen sus nidos en la lluvia,
con nuestros cuerpos que a ti vuelven
como a una madre verde y húmeda.
Eras de vientos y de otoños,
eras de agrio sabor a frutas,
eras de playas y de nieblas,
de mar reposando en la bruma,
de campos y albas ciudades,
con un gran corazón de música.

De “Alegría” 1947"


ALIMENTARSE DE LOS GRANDES.
Cada día es necesario reposar un tiempo en los poetas que nos precedieron, que dejaron el poso de una poesía que crece, que nos hace mejores. El alma la necesita y el cuerpo, tiene la obligación de dársela. Hoy me apetecía, compartir este poema.


Hasta pronto.

INTENTO


Intento librarme.
Las cadenas me dejan respirar
todavía.

Regreso a la brisa
no tengo viento en la mirada
no veo la palabra sol en tu cabello.

Alborotado el ánimo
intento correr, trotar, galopar...

Prometo plegarias.
Cantinelas de viejas que consolarán
la ausencia.

Plañideras en huelga
me piden pan.
Ya no tengo pan
ya no tengo sal.
Me dieron las sobras
los mendigos de la farola.

Anoche, pasé por allí
les canté un poema,
tienen sed.

LA TABLA BENDITA DE LA POSIBILIDAD


Me deja sola la mañana
la tarde, pasa de largo
y me oferta la noche,
sus siluetas de nostalgia.
Agonizan entonces las palabras,
e impasible, un adiós prematuro
azota a mis oídos,
secuestra a mi garganta...
Las vocales pierden su razón,
las consonantes,
me interrogan, se aburren
y también abandonan.
Un batallón de ideas, golpean
mis sienes sin piedad,
tampoco pasa nada.
Los verdugos del silencio,
los fantasmas del pasado,
pretenden violar el futuro.
Pero el futuro, es un náufrago
que se acerca despacio.
Y la dicha,
que se tambalea en el horizonte,
la tabla bendita de la posibilidad.
A ella me agarro.

EL AIRE ENVENENADO


Quebradiza, la rutina
desciende por la escalera.
Un vecino mutilado, donde
la esperanza pide pan,
se vuelve y contempla,
el paisaje de contenidos miedos
y sometidos males,
embutidos entre paredes
de conchas y sal.

La mujer, toma el aire envenenado,
el refresco verde y temprano de la prisa
que le lleva galopar la ciudad.

Envuelta en hedores matutinos,
ya no vomita la noche malgastada.
Y piensa en vacaciones siderales,
incluso, se recrea mirando...
El amor que entra en el autobús,
el amor que se reclina y la besa,
el amor, animado por la fantasía
de la soledad.

EL DÍA QUE CELEBRO

Qué maravilla la Galáxia Espiral NGC 4921


Resbala la sonrisa por mi rostro
la mirada se sorprende suavemente
la risa se apodera y mi garganta
chapotea el día que celebro.

Nacida colorada, tierna, blanda
nacida este día, esta mañana
envuelta en besos, deseos, emociones,
prematuras promesas
inocentes.


Hoy, consciente renuevo lo pactado.
Un año más,
que vivo, vibro, siento...
Un año más,
que hablo, ando, sueño...


Que nací en este día,
hace ya, algunos febreros.


EN NOCHES COMO ESTA


Por la puerta de atrás,
salía a media noche.

El cuerpo restaurado,
maqueada hasta en el alma.

Alguien dijo, ¡ven!

Había una delgada, con los pelos de punta,
¿qué, te molestan? unos que vigilan la noche preguntan.
-No, me ganó el parné.

Carnes de sábado
desmayos de sábado
gripes de asfalto,
amagos de varón.


Otros, que perpetuán el alba,
evaporan su fervor a cada paso.

SI TE DIGO VEN

"Si te digo ven,

la ira de tus ojos envolverá mi frente,

no quiero ternuras de saldo,

no busco amores de domingo.

Quiero instalar mi sonrisa en tu boca

mi dulzura en tus ojos

mi deseo en tu sexo.

Camina hacia mi, e intenta pronunciar

mi nombre."

Aquí se ve a Claudio, es fácil distinguirle, sus manos son algo que representa muy bien su carácter, la manera con la que trata de ocultarse del mundo es una anécdota para un valiente. Qué gran poeta, qué gran hombre.
Cuando se es capaz como él de crear un complejo universo, cultivando siempre la sencillez, buscando la trascendencia del hombre en las pequeñas cosas, estamos hablando de una persona inmensa, generosa, con un oído atento y una mirada clara, transparente.
Si os asomaís a su poesía, os cautivará. Siempre la ventana abierta, la puerta abierta...
Hasta pronto.

SENTIR LA POESÍA


No creo que haya mejor manera de inaugurar un blog de palabras, de pensamientos, de canto a la vida, a la existencia, que con un enorme poeta, un hombre inmenso, una persona que desde su humildad es capaz de hacernos sentir, tanto y tan hondo.


Poco a poco me iré atreviendo a mostrar mi alma, desnudándome a traves de la poesía. Estoy muy lejos de Claudio, mi paisano, un grande entre los grandes, pero algo nos une, la emoción... Sentir es lo que importa.
Hasta pronto.

IX COMO SI NUNCA HUBIERA SIDO MÍA...

Como si nunca hubiera sido mía,
dad al aire mi voz y que en el aire
sea de todos y la sepan todos
igual que una mañana o una tarde.
Ni a la rama tan sólo abril acude
ni el agua espera sólo el estiaje.
¿Quién podría decir que es suyo el viento,
suya la luz, el canto de las aves
en el que esplende la estación, más cuando
llega la noche y en los chopos arde
tan peligrosamente retenida?
¡Que todo acabe aquí, que todo acabe
de una vez para siempre! la flor vive
tan bella porque vive poco tiempo
y, sin embargo, cómo se da, unánime,
dejando de ser flor y convirtiéndose
en ímpetu de entrega. Invierno, aunque
no esté detrás la primavera, saca
fuera de mí lo mío y hazme parte,
inútil polen que se pierde en la tierra
pero ha sido de todos y de nadie.
Sobre el abierto páramo, el relente
es pinar en el pino, aire en el aire,
relente sólo para mi sequía.
Sobre la voz que va excavando un cauce
que sacrílego este del cuerpo, este
de no poder ser hostia para darse.
CLAUDIO RODRÍGUEZ. "Don de la ebriedad", libro primero